viernes, 29 de marzo de 2013

La alimentación del gato

Haciendo honor a su fama de gourmet y de sibarita, el gato doméstico presenta unos hábitos alimentarios muy particulares, algo que es importante conocer para entender su comportamiento y para poderle satisfacer como merece.

El gato come espontáneamente poco y muchas veces.

A diferencia de los cánidos que cazan en jaurías, el gato captura y se come sus presas solo. Caza por instinto, no por hambre y cada una de sus presas cubre sólo una pequeña parte de sus necesidades; se arriesgaría a morir si esperara a tener hambre para cazar. En el caso de un gato que vive en el interior hay que sustituir la caza por el juego para ayudar al gato a mantener un carácter equilibrado y un peso ideal.

Adaptado a consumir pequeñas presas, fracciona la toma de alimento tanto durante el día como durante la noche y va a comer una media de diez a veinte veces al día cuando se le deja alimento seco con libre acceso. Cada vez consume entre cinco y seis gramos y su “comida” sólo dura entre uno y dos minutos. En total, está menos de treinta minutos comiendo cada veinticuatro horas. Sin embargo, este comportamiento “medio”, esconde grandes diferencias entre las razas: el Siamés y el Maine Coon se caracterizan por una velocidad de ingestión grande (4 g/min aproximadamente), mientras que el Persa se toma su tiempo y sólo consume por término medio 1,7 g/min.

Cuanto más rápido come un gato (por ejemplo, el Siamés) mayor es el riesgo de regurgitación después de la comida. Además, una rápida velocidad de ingestión implica que el gato se traga las croquetas sin masticarlas y la ausencia de penetración de los dientes en el interior de las croquetas favorece la formación de placa dental y aumenta la incidencia de gingivitis y de afecciones periodontales.

El comportamiento alimentario normal del gato sólo se puede expresar si el entorno es suficientemente seguro. El gato tiene que poder aislarse para exteriorizar con toda seguridad el conjunto de sus comportamientos básicos: explorar, observar, esconderse, jugar, asearse, comer, dormir, marcar su territorio, hacer sus necesidades, etc. A cad del día le corresponde un “territorio” particular en el espacio y en el tiempo.

Una superficie insuficiente o una mala distribución de su territorio pueden alterar su comportamiento alimentario.

En los lugares donde no exista un refugio o un sitio donde ponerse a cubierto, el gato se encuentra permanentemente expuesto, lo cual le hace muy vulnerable al estrés. El gato puede rechazar el alimento aunque sea muy apetitoso. También puede desarrollar comportamientos de aplacamiento, como el lamido permanente o la bulimia.

Modos de coger la croqueta

Aunque parezca algo obvio, cada gato deposita las croquetas en la boca de una manera. Existen tres formas básicas:

El modo labial (el más difundido): el primer contacto se produce con los labios.

El modo lingual superior: el gato usa la cara superior de la lengua (como si bebiera a lengüetadas).

El modo lingual inferior (específico de razas de tipo Persa): el gato aplica la cara inferior de la lengua a la croqueta y después la lleva hacia atrás.

Algunos consejos para favorecer el comportamiento alimentario natural del gato

- Alejar lo más posible la zona de alimentación (los recipientes de agua y alimento)
de la zona de eliminación (la arena).

- No usar recipientes dobles de “agua + croquetas”, ya que facilitan la contaminación
del agua por el alimento y pueden ser la causa de un abrevado insuficiente.

Los recipientes de agua y alimento deben estar separados al menos 50 cm.

- Se prefieren los recipientes de loza o de acero inoxidable a los recipientes de
plástico.

- Si el gato no sufre de sobrepeso, dejar el alimento con acceso libre (vigilando la cantidad total consumida cada día). Si el gato necesita perder peso, hay que racionar la comida.

COMPORTAMIENTO DEL GATO CON UN ALIMENTO NUEVO

En general, un alimento nuevo atrae espontáneamente a los gatos, parece que esta tendencia natural (neofilia) ayudaría a los carnívoros a diversificar su alimentación para obtener el equilibrio nutricional. La neofilia es más acentuada si el alimento nuevo es muy apetitoso o si se presenta en pequeña cantidad con respecto al alimento habitual. El cambio de alimento puede venir acompañado de un consumo excesivo pasajero; por lo tanto, hay que vigilar el peso del gato después de la transición.

La atracción por un alimento nuevo depende también de la alimentación anterior.

Si se ha suministrado el mismo alimento durante mucho tiempo, el gato manifiesta con más facilidad una preferencia duradera por el alimento nuevo. Este “efecto de novedad” viene acompañado siempre de un consumo excesivo temporal que puede durar varios meses.

Puede ocurrir que un gato rechace un alimento que se le da por primera vez, simplemente por rechazo de la novedad. Es la neofobia, que representa el apego a las costumbres alimentarias. Se observa sobre todo cuando el animal está estresado debido a condiciones ambientales distintas de las habituales.

Los gatitos aceptan mejor un alimento nuevo si se les alimenta en presencia de su madre. Si están aislados, pueden rechazar el alimento nuevo durante varios días, mientras que en presencia de la madre lo aceptan en unas cuantas horas. Para vencer la neofobia hay que presentar el alimento nuevo mezclando una cantidad creciente del alimento nuevo con el antiguo durante varios días. Para que el olfato del gato perciba fácilmente los aromas, hay que tener en cuenta que son de naturaleza volátil y por lo tanto corren el riesgo de desaparecer progresivamente en el aire ambiente. Para limitar el riesgo de pérdida de la apetitosidad una vez que se ha abierto el envase, es importante elegir un tamaño de saco adecuado para el consumo cotidiano.

Cuando un alimento ha estado asociado con una experiencia desagradable (enfermedad, hospitalización, estar internado, etc.), el gato también puede desarrollar un sentimiento de aversión y ser capaz entonces, de rechazar este alimento durante mucho tiempo.

Un gato que no come durante tres días seguidos debe llevarse al veterinario.


DETERMINACIÓN DE LAS PREFERENCIAS ALIMENTARIAS

Los gatitos son condicionados desde muy temprano a sabores particulares. Los
fetos son sensibles a los aromas del líquido amniótico y después a la composición
de la leche materna, la cual depende, a su vez, de la alimentación de la gata.

La agudeza olfativa del gato está mucho más desarrollada que la del hombre y es el olfato el que
sirve como primer sentido discriminante para seleccionar un alimento. Por ejemplo, el gato percibe muy rápidamente el comienzo de la oxidación de las grasas. Puede rechazar la comida antes de que el hombre sea capaz de descubrir el más mínimo olor a rancio. No obstante, el olfato disminuye con la edad.

La apetitosidad es una condición sine qua non para que el gato ingiera bien el alimento que se le ofrece. El alimento teóricamente más equilibrado no vale nada si el gato le hace ascos. Esto es aún más cierto cuando su salud exige un régimen particular cuya formulación en teoría no favorece que sea apetitoso: restricción de fósforo, materias grasas, proteínas, etc. En este tipo de situaciones los aromas tienen una gran importancia. Los utilizados en los alimentos para gatos se obtienen mayoritariamente por hidrólisis enzimática de las proteínas, reacción de Maillard, etc.

Todos los productos alimentarios tienen tendencia a alterarse con el tiempo.
Para garantizar una buena apetitosidad durante todo el periodo de conservación de un producto, hay que vigilar de cerca la conservación de las materias grasas del alimento, particularmente las que se ponen en el recubrimiento de la croqueta, ya que, en contacto con el oxígeno del aire, las moléculas lipídicas generan la producción de moléculas inestables, los radicales libres, que son la causa de los fenómenos de oxidación y, por lo tanto, del enranciamiento de las grasas. La conservación a la luz y con calor acelera el proceso.
La alimentación en el destete es determinante para fijar las preferencias alimentarias. En general, el gatito prefiere el alimento con el que se ha destetado en presencia de su madre hasta los cuatro ó cinco meses de edad.

¿CUÁLES SON LOS SABORES QUE PERCIBE EL GATO?

El gato presenta distintos comportamientos frente a los distintos sabores:

El sabor ácido le atrae mucho. Los receptores del sabor ácido están presentes por toda la superficie de la lengua.

Detecta bien el sabor salado. Su percepción se basa en el mismo principio que para el sabor ácido (transferencia directa de iones).

El gato detecta el amargo a un umbral más bajo que el perro, lo cual le permite evitar las sustancias tóxicas de sabor amargo (por ejemplo, la estricnina).

El gato percibe el sabor umami, específico de los carnívoros, que corresponde al sabor de un aminoácido no esencial, el glutamato.






El gato no tiene receptores gustativos para el sabor dulce. Así pues, a diferencia del perro, al gato no le atraen los alimentos dulces. Incluso tiene una actitud de rechazo frente a edulcorantes sintéticos como la sacarina que percibe como de sabor amargo

martes, 26 de marzo de 2013

Consultas veterinarias sobre alimentación de gatos.

1. A mi gato le gusta la leche, ¿se la puedo seguir dando?

              La leche y derivados lácteos, por más que en películas y dibujos animados sean consumidos de forma “normal” por los felinos, no es un nutriente “recomendable”. En muchas ocasiones, aunque sean consumidos con gran interés (por su sabor, textura…), pueden llegar a provocar alteraciones digestivas de diverso grado. Definitivamente, los gatos no deben consumir leche. Aunque de vez en cuando puede no hacerle daño, pero si vemos que las deposiciones son mas blandas mejor dejarlo por un tiempo.



2. ¿No se cansan si comen siempre el mismo alimento?

              Más bien lo contrario; los gatos se fidelizan de buen grado con el alimento que les ofrecemos, por ello es fundamental elegir, con ayuda de los profesionales, el alimento más adecuado para su edad, pelaje, forma de vida, etc. Un gato es “feliz” comiendo un mismo tipo de alimento durante mucho tiempo. Y, por cierto, ante cualquier cambio de alimentación este debe ser realizado de forma gradual.



3. Mi gata está preñada, ¿debo cambiarle la alimentación?

              Sí. Las necesidades de una gata en gestación aumentan; ese animal tiene las necesidades propias del mantenimiento de su organismo, más las necesidades de las nuevas criaturas que crecen en su interior. Por esta razón existen líneas de alimentos específicamente formuladas para hembras gestantes.


4. Mi gato a veces devuelve las croquetas enteras al poco de haberlas comido.

              Muchos animales presentan comportamientos ansiosos a la hora de consumir el alimento, lo que les conduce a tragar las croquetas sin prácticamente masticarlas. Debido a ello, el estómago no realiza su función de forma adecuada, y el organismo, de forma “preventiva” expulsa el alimento mediante el vómito. Incluso a veces el animal puede volver a ingerir el alimento vomitado. En estos casos debemos valorar la forma de alimentación: no dejando una gran cantidad de alimento esperando que el animal se regule y sí, poniendo pequeñas cantidades a su disposición varias veces al día o utilizando alimentos especialmente pensados para animales de digestivo “sensible”.



lunes, 25 de marzo de 2013

Regalos muy felinos. Regalos Verane.

     Hoy nos vamos de tiendas. Estoy segura que a muchas de vosotras que adoráis los gatos tanto como a mí,  os gusta llevar alguna cosita que os recuerda a vuestro gatito o demuestra el amor a ellos. Además no podemos negar que un toque felino transmite una belleza especial.

   La tienda online que visitamos hoy tiene un detalle muy especial, sus artículos sus artesanales y de gran calidad. En su tienda tienen regalitos preciosos pero en El gato vamos a ver los que tienen referencia felina y a ver que os parece.













 




   Vamos a comenzar nuestro paseo por sus collares o con estilo vintage, con este estilo juntaremos dos tendencias muy marcadas para esta primavera, el vintage y las cadenas con colgantes grantes.
   Debajo de cada fotografía teneis el nombre de cada artículo que es un link directo a la página donde os podéis informar más de cada cosa, su precio y comprarlo!!

Collar Le Chat Noir

Collar Le Chat Noir
http://verane.es/p58521-collar-le-chat-noir.html





Collar Gato Negro
http://www.verane.es/p119531-collar-gato-negro.html





Collar Gato Halloween
http://www.verane.es/p119553-collar-gato-halloween.html





Collar Rain's Cats
http://www.verane.es/p119564-collar-rains-cats.html


Me encanta este último de los gatitos y las notas musicales.


Seguimos la visita por pendientes:


Pendientes Le Chat Noir

Pendientes Le Chat Noir
http://www.verane.es/p157863-pendientes-le-chat-noir.html


Estos preciosos pendientes son a juego con su collar

Pendientes Gato Negro

Pendientes Gato Negro
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¿Te gusta llevar broche? si es un sí este te robará el corazón




Broche Gatto
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   Y un detalle muy importante de Verane.es que con todo el tiempo que llevamos junto en el facebook de El gato se que os gustará mucho, tienen la opción de que tu les mandes tu diseño, como la foto de ese gatito que nunca olvidarás.

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Como se que a nuestr@s amigos de el facebook os encantan estas cositas y a mi me encanta compartir con vosotros todo aquello donde traten con cariño el mundo de los gatos os pongo las distintas formas de contactar con Verane para vuestras dudas y preguntas, en la tienda web teneis abajo una pestaña que la desplegáis y es un mini chat para vuestras consultas o tambien tenéis su facebook donde os contestarán vuestras dudas en nada de tiempo como mí.

https://www.facebook.com/Verane.es


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sábado, 23 de marzo de 2013

Los gatos mayores de casa

Cuando nuestro gato entra en la tercera edad, algunas cosas debemos cambiar en casa para facilitarle la adaptación a esos cambios inevitables que el ritmo de la vida le marca. Estar alerta para notar esos cambios nos permitirá seguir disfrutando de un gato feliz.
A todos nos es difícil aceptar que nos cueste cada vez más algo tan sencillo y rutinario como es el agacharnos a recoger algo del suelo; cuantos más días, meses y años pasan, más nos cruje la espalda y peor nos responden los músculos encargados de flexionar y recuperar la extensión de nuestro castigado organismo.

Pues, aunque nos cueste creerlo, a ellos, a nuestros gatos, les pasa un poco lo mismo.
Cierta tristeza nos inunda cuando “Simba” no corre durante largos minutos tras el puntero láser que proyectamos sobre la alfombra del salón; cierta preocupación nos invade cuando a “Félix” no le vemos saltar sobre “su sofá favorito”. Es… ¡¡la edad!!

Es lógico pensar que ciertas rutinas del gato se irán adaptando a sus variantes capacidades. Cuando un gato cumple los 17 años no tendrá el mismo interés en deambular por el jardín que cuando tenía tres, ¡¡aunque existan honrosas excepciones!!

Lo primero que notaremos es que el animal está funcionando a menos revoluciones, como si todo se hiciera un poco más lento. Ese puede ser uno de los primeros indicativos de que nuestro buen amigo se está haciendo mayor.

A partir de ese momento debemos tener muy presente que las revisiones veterinarias serán algo rutinario, necesario y fundamental para prevenir o tratar las cosillas que vayan apareciendo.
Lo que jamás debemos hacer es “asumir” que el animal es mayor. La edad no es una enfermedad, es una evolución del ser vivo, un tránsito hacia un nuevo estado vital. En demasiados casos la asunción por parte del propietario de la vejez de su animal se transforma en un cierto “desinterés”: ¡¡si es viejo, que le vamos a hacer!! ¡¡Pues no!!, podemos hacer, y mucho.

Además de las comentadas revisiones y chequeos anuales, debemos adaptar su alimentación.

Con el paso de los años muchos gatos presentan problemas en la cavidad oral (perdida de piezas, ulceraciones, tumoraciones, etc.). Un alimento correcto conseguirá que el animal coma con menos esfuerzo, salga durante más tiempo al jardín, suba un poco mejor a su sillón favorito y corra, quizá como un gamo, detrás de la luz de nuestro puntero láser… ¿por qué? porque le estaremos asegurando el aporte imprescindible de nutrientes para que su organismo siga al máximo rendimiento.

Muchos gatos mayores tienen verdaderas dificultades locomotoras. Algunos caminan de forma distinta, en otros se nota una pérdida de agilidad para saltar como solían hacerlo. En estos casos, aparte de la lógica visita al veterinario para diagnosticar el problema concreto, intentaremos adaptar el mobiliario: cajas de lecho absorbente de fácil acceso, mantas o cojines planos en lugar de complejas cunas y sillones o, por qué no, una rampa de subida al sofá, o plataformas a alturas intermedias para evitarle dar grandes saltos.
Todo es tan sencillo como mirar a nuestro buen amigo, dedicar un tiempo a disfrutar observando esa nueva forma de comportarse y estar siempre atentos a sus pequeños o grandes cambios.

Debemos insistir: la edad, no es una enfermedad. Desde que nuestro gato comience a cambiar sus formas de actuar, variar sus capacidades, hasta el triste momento de la despedida, nos quedan muchos, muchos años para compartir. Durante ese tiempo tendremos que adaptarnos, tendremos que ofrecerle lo mejor, lo más adecuado, pero sin añorar sus capacidades perdidas.



Los gatos mayores, senior, geriátricos… “vejetes”, son también una inagotable fuente de sorpresas. Ayudémosles a que sigan dándolas.

martes, 19 de marzo de 2013

Segundo gato en casa

La entrada de un nuevo gato en el hogar puede ser el origen de ciertos conflictos en la convivencia, conflictos que con el paso del tiempo se transformarán en una satisfactoria relación.

No son pocas las familias que deciden que su gato, que su único gato, deje de ser el centro de atención fundamental para pasar a compartir los cuidados de sus amigos humanos con un nuevo compañero.


La vida de un gato experimenta cambios muy positivos con la llegada de otro felino: interacción, juego, comportamiento, salud, etcétera. Pero todos estos beneficios no llegan de forma inmediata, en la mayoría de las ocasiones, los primeros contactos no suelen ser “muy amistosos”: suelen darse más de un bufido, alguna que otra carrera…, y si la proximidad lo permite algún que otro manotazo (generalmente, y por fortuna, sin la presencia de uñas).


¿QUÉ HACER?
Esta es la pregunta estrella de aquellos que están decididos a meter un nuevo felino en casa, pero que tienen dudas acerca de cómo se desarrollará la toma de contacto.

Si nos es posible, deberíamos hacer una presentación a distancia del nuevo habitante al gato residente. Nos explicamos: sería ideal frotar con un paño al nuevo amigo; esa “especial tarjeta de visita” debería dejarse en el territorio del gato que ya convive con nosotros. De esta forma, el inquilino habitual va reconociendo el olor de su futuro compañero, pero sin el estrés añadido de encontrarse también con el cuerpo del nuevo animal acompañando a esa desconocida fragancia.

Tras conseguir que nuestro gato olfatee el paño, podemos frotarlo en su cuerpo; de esta forma conseguimos que el olor del nuevo gato “inunde” no sólo su espacio vital, sino que el olor comparta el propio de nuestro más fiel amigo.

Tras este sencillo método, nuestro gato, el de toda la vida, estará “más receptivo”.



LA LLEGADA
Llegó el momento. Es el día de ir por nuestro nuevo amigo; hemos inundado el entorno y la propia piel de nuestro primer gato con los olores del nuevo compañero, pero, ¿podemos hacer algo más? Por supuesto. En las clínicas veterinarias y en las tiendas especializadas podemos encontrar feromonas “tranquilizadoras”. Estos componentes permiten que en el entorno de nuestro hogar los felinos “respiren” un ambiente de paz y tranquilidad.

El uso de estas feromonas (en aerosol o en dosificador continuo en los enchufes) proporciona una ayuda adicional al buen entendimiento de los nuevos amigos.

Lo mejor es aislar al nuevo felino en una habitación unos días y hacer que ambos se vayan familiarizando con el nuevo olor a través de la puerta. Posteriormente abriremos esa puerta para que se vayan viendo poco a poco y el encuentro no sea brusco.

Ante todo, nosotros no debemos forzar el acercamiento de los animales, sino que estaremos en su presentación como meros observadores, sin sujetarles para que se huelan o prácticas similares.
Nos daremos cuenta de que, en el peor de los casos, lo más que sucederá es que el silencio del hogar se rompa con unos intensos bufidos.


¿Y DESPUÉS?
A partir de este momento ellos serán los que marquen sus pautas de convivencia, los que definan sus territorios, sus muebles favoritos…

Nosotros, con el fin de evitar conflictos en su relación y en la de ellos hacia nosotros, les facilitaremos dos comederos, dos recipientes con agua y, muy importante, ¡un par de bandejas de arena!

En los primeros días de relación es conveniente este despliegue de medios para evitar problemas de territorialidad, dominancia, agresividad, ya que con una duplicación de los enseres felinos, al menos en los primeros días y hasta que se afiance la relación, evitaremos males mayores.




Estamos seguros de que tras unos momentos de duda y unos días de conocimiento, nuestros gatos disfrutarán de una maravillosa vida de convivencia.

Gatos cascarrabias con la edad

Muchas veces pensamos que nuestro amigo se está convirtiendo en un insufrible cascarrabias a medida que pasan los años aunque, ¿no será que el paso del tiempo provoca cambios que
justifican ese comportamiento?




 


En los gatos denominados geriátricos, las causas más frecuentes de visita a las clínicas veterinarias relacionadas con alteraciones del comportamiento son la eliminación inadecuada de excrementos (orina y/o heces), la agresión, la destrucción, la actividad excesiva, la vocalización, los miedos y las alteraciones en las conductas de ingestión.

Todos o la mayoría de estos cambios pueden ser debidos, entre otras causas, a una disfunción cognoscitiva, es decir, a un deterioro de la función mental del animal, un deterioro que provoca dificultad para reconocer lugares, sitios o personas conocidas. “Dificultades”, en general, que ponen en tensión la relación del gato con el propietario.

 
 
La disfunción cognoscitiva puede aminorar su impacto con tratamiento, que solamente será paliativo y será necesario complementarse con cambios de manejo, variaciones en el entorno, etc. El propietario debería tener muy presente que, para paliar este indeseable efecto de la avanzada edad de su gato, la estimulación mental continua (diaria), el ejercicio y una adecuada alimentación, son las mejores armas para controlar el problema.

Sin embargo, no sólo los deterioros “mentales” conducen al gato a comportarse como un cascarrabias. Los problemas físicos y neurológicos son, en muchos casos, la causa que predispone a una actitud agresiva del animal.

En todos los gatos senior que presenten una conducta agresiva sería fundamental descartar la presencia de un dolor subyacente: los problemas músculo-esqueléticos o las patologías dentales, por ejemplo, pueden ser los detonantes de una agresión.

También la pérdida de capacidad sensorial (visual, auditiva, etc.) de los gatos geriátricos puede desencadenar agresiones: un gato joven que tenga miedo a las personas es capaz de evitarlas cuando aprecia su cercanía. Sin embargo un gato mayor que tenga una deficiencia sensorial y no llegue a apreciar la presencia de la persona puede reaccionar bruscamente (huída o ataque) cuando sea consciente de esta presencia.

jueves, 14 de marzo de 2013

Cinco reglas de oro para la educacion del gatito

Educar bien a nuestro gatito es algo fundamental para asegurarnos una convivencia feliz. Son muchas las pautas que debemos tener en cuenta a la hora de llevar esto a la práctica. Os apuntamos algunas de las más importantes.

 


1. Período de socialización


Es el espacio de tiempo en el que el gatito está receptivo al aprendizaje. Comprende de la segunda a la séptima semana de vida. Todo lo que aprenda durante este período marcará las bases de su comportamiento futuro (que se relacione con perros, con niños, que aprenda los horarios, que se acostumbre al cepillado diario, que se le bañe: hay que hacerle natural todo aquello que le tocará vivir durante el resto de su vida)


2. Métodos suaves, respetando la psicología de los gatos

La forma de enseñar a un gato difiere considerablemente con la que seguiríamos con un perro. Es contraproducente retenerle contra su voluntad, golpearle (ni siquiera con un periódico) o abordarle de manera brusca. En seguida aprenden el significado de un “no” seco o un “chssss” prolongado.


3. Utilizar castigos indirectos

El disparo de agua a distancia (con una pistola) es uno de los métodos más eficaces para disuadir a un gato de una mala conducta. Él no relacionará esa lluvia repentina con ninguna persona y, por tanto, no lo hará cuando esté solo, ya que pensará que en cualquier momento le pueden volver a caer las indeseables gotas de agua.



4. Ser firme en las decisiones

A la hora de fijar conductas debemos ser implacables en las órdenes: si estamos enseñándole a no subirse a la encimera de la cocina, nunca, nunca, flaquearemos en esta decisión. Con una sola vez que se lo permitamos echaremos por tierra todo el camino andado.


5. No jugar con las manos

El gatito debe aprender que las manos le acarician o le dan de comer, pero no son un “elemento cazable”. En los gatos el juego y la caza están íntimamente ligados, y si le acostumbramos a jugar con nuestras manos, él no entenderá por qué a veces sí y a veces no se puede jugar con ellas, por lo que es una pauta a evitar.


Y por último, tengamos presente que no siempre es fácil educar a un gato. Aproximadamente el 15% de los gatos son resistentes a la socialización con las personas (sobre todo aquellos que proceden de la calle y que su período de socialización se ha realizado en ausencia de humanos).